Vuelto brisa mi sosiego.
El mar sabe que no tengo.
La intención de ir despacio.
Muero al paso de las olas.
Y su furia inunda mi alma.
Abandono toda calma...
De tu puerto me desatas.
No es el tiempo, no es la duda.
Es que las sirenas hablan.
Son momentos que no callan.
Y de alguna forma ayudan.
Son mis piernas temblorosas.
Y la arena ardiendo abajo.
Es cortar vida de tajo.
Ir dejando hundir las ruinas.
Son las voces de tu encanto.
¡Atrapando el torbellino!
Es que no puedes ser niño.
Para navegar tormento...
¡Rompe el viento mi silencio!
Y soy espuma, agua rota.
Con una expresión absorta
Soy de sal, puño y vacío.
Mi huella está por borrarse.
Si entre aguas yo galopo.
Cuál expiro vuelto tropo.
Mi angustia habrá de alejarse.
El mar va rugiendo pronto.
Y su entraña ya me espera.
Ninfa de agua, dulce estrella.
Ahogando el dolor inquieto.
¡Rompe el tiempo mi silencio!
Estupor al ojo humano.
Sus aguas me dan la mano.
Y yo a ello no renuncio.
El mar sabe que no tengo.
La intensión de irme ilesa.
El mar sabe que yo vengo.
A dejarle mi existencia.
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