domingo, 27 de agosto de 2017

¡Rompe el viento mi silencio!
Vuelto brisa mi sosiego.
El mar sabe que no tengo.
La intención de ir despacio.

Muero al paso de las olas.
Y su furia inunda mi alma.
Abandono toda calma...
De tu puerto me desatas.

No es el tiempo, no es la duda.
Es que las sirenas hablan.
Son momentos que no callan.
Y de alguna forma ayudan.

Son mis piernas temblorosas.
Y la arena ardiendo abajo.
Es cortar vida de tajo.
Ir dejando hundir las ruinas.

Son las voces de tu encanto.
¡Atrapando el torbellino!
Es que no puedes ser niño.
Para navegar tormento...

¡Rompe el viento mi silencio!
Y soy espuma, agua rota.
Con una expresión absorta
Soy de sal, puño y vacío.

Mi huella está por borrarse.
Si entre aguas yo galopo.
Cuál expiro vuelto tropo.
Mi angustia habrá de alejarse.

El mar va rugiendo pronto.
Y su entraña ya me espera.
Ninfa de agua, dulce estrella.
Ahogando el dolor inquieto.

¡Rompe el tiempo mi silencio!
Estupor al ojo humano.
Sus aguas me dan la mano.
Y yo a ello no renuncio.

El mar sabe que no tengo.
La intensión de irme ilesa.
El mar sabe que yo vengo.
A dejarle mi existencia.






jueves, 10 de agosto de 2017


Si en el llanto me derramo.
Ofuscada y silenciosa.
No me sientas pretenciosa.
Llevo dentro otro te amo.

Si oculta va en la mirada.
La palabra que desgarra.
Una herida encrucijada...
La memoria más odiada.

No te sientas en penumbra.
Mi sufrir no es todo malo.
Aún trayendo un triste halo.
Llevo más que esta zozobra.

Yo no dejo de rendirme.
A esta pasión que me exime.
Y aún abiertas mis entrañas.
¡No te aparto de mis ganas!


Pintura: Xaime Quessada P.








No preciso de elocuencia.
Estoy harta de esa ciencia.
Si en los campos de la vida.
Tengo la paciencia ida.
Mi lógica, es un desgaste.
Y errar, ya no es desaire.
Titubeante no soy menos.
Del saber, poco tenemos.
Al hallarnos muy humanos.
¡La elocuencia nos jugamos!



¡Qué tendencia tan cruel la mía!
Escudriñar la agonía.
Para hacer de mi enemiga.
A la vida que me hostiga.
¡Qué liturgia tan barata!
Darme a la cuerda que me ata.
Poner al mundo en mi contra.
Aunque su intención sea otra.
Y así, la soledad en alto...
Roba al amor, encanto.